La charla del solitario
Caminaba un dia sin rumbo fijo, para no perder la costumbre que imite de las hojas otoñales; fui cayendo, viajando por donde la brisa me indicaba y llegue hasta un lugar que me parecio familiar, en este sitio me encontre junto con un hombre solitario,callado, y con la mirada mas colerica que hubiese visto jamas, pero que igual que el escenario donde estabamos, sentia que habia visto antes.
Nunca he fui dado a hacer platica con extraños, pero este sujeto fue la excepcion. Me acerque despacio hacia la banca en donde reposaba pensativo y mirando hacia el suelo, sin llamar su atencion me sente en el extremo opuesto del asiento y de reojo lo observe, hasta que mi boca esbozo un: “Buenas tardes, caballero”, pero no recibi respuesta, y fue cuando el viento soplo de nuevo fuertemente, pero no me movi esta ocasion, aquel hombre me era un misterio que deseaba resolver. Con este pensamiento en mente, una palabra llego con el ventarron, como si fuera un murmullo seco de alguien lejano que decia: – Hola…
- Disculpe, pero lo noto un poco perdido en sus pensamientos, y decidi sentarme aqui junto a uds, espero no molestarlo dentro de su meditacion – respondi al saludo raquitico de este hombre, que contesto:
- No se preocupe, que hace unos meses que yo ya no existo en este mundo.
La frialdad de sus palabras me confirmo lo que decia, era un hombre que no existia, sin un rastro de querer existir, pero que era lo que habia sucedido con esta persona para decir esto? asi fue como me anime a cuestionar el motivo de aquella frase.
- Sabe? – me dijo mientras alzaba el rostro tratando de ver mas alla del cielo - Yo hace muchos años no era nada, vagaba de un lado a otro y no me importaba las personas que en mi trayecto se cruzaban, era un fantasma mas en medio del tumulto de personas que habitan este planeta, – yo lo observaba fijamente a los ojos.
- La vida para mi solo era un suspiro dentro del viento, como este que sopla en esta tarde tan helada, porque somos los seres mas infimos del universo, porque nuestra existencia es tan pequeña comparada con la fuerza del cosmos entero, en pocas palabras no somos mas que un chispazo dentro de una gran llama que rapidamente se apaga. Pero sabe usted que hay una manera de evitar el quedarse en un suspiro?
- No – respondi.
Y en ese momento cambio su mirada hacia mi por primera vez, y pude observar en los ojos, lo seco que estaban ya, como si ninguna lagrima quedara mas dentro de esta persona que tenia un aspecto mortuorio, dentro de ese traje de lana negro como la profundidad del espacio que hace unos segundos parecia espiar desde aquella banca clavada en un sin fin de calles dentro de una gran ciudad.
- Bueno, pues yo le contare de que manera yo logre brillar con mas luz que hasta las mismas estrellas celosas estuvieron de mi, incluso los miles de millones de soles que habitan alla afuera me observaron con desprecio. Esta unica via es amar, y yo ame como nunca he amado en mi vida, pero desde hace tiempo hasta hoy me apague, se esfumo esa chispa mas rapido de lo que crei. -
- Y como fue que paso? Que era lo que usted amo tan fuertemente y que rapidamente algo lo apago? – intrigado por saber su historia le pregunte.
- Pues ha de saber que cuando uno es joven ama todo lo que se hace, se ama tan fuerte todo lo que le rodea, pero es un amor facil, llega de momento y de momento se va, para despues regresar; pero mientras va uno creciendo este amor es mas complicado que vuelva, el viento de las presiones intentan apagarlo, y en algunos casos lo hacen, y al no existir mas luz en este ente decide destruir el pabilo que contenia su fuego. Esto es mas facil de asimilar, porque hay una razon. Pero cuando la luz se extingue sin ninguna razon? Pues eso mi estimado extraño me sucedio a mi. -
- Y como paso? En que momento sucedio? -
- Un dia como cualquier otro, yo era cada dia mas alegre; la vida, apesar de ser complicada, me era facil de desenmarañar, tenia razon y sentimiento a la par, conviviendo dentro de mi, hasta que con el viento llego, no supe ni como aparecio frente a mi, pero habia algo que me llamaba la atencion. No supe ni como llamarla, porque era misteriosa como las sorpresas, blanca como la misma muerte, y en sus ojos el mismo paraiso existia; aquella voz seductora me condujo hacia lugares desconocidos para mi y la vida se tornaba mas feliz, sin saber que estaba comenzando a atraparme. Hacia lo que fuera por ella, incluso callarme ese sentimiento que de repente aparecio, pues el unico no era dentro de esta telaraña bizarra que habia caido sobre mi. -
Y continuo el hombre: – Yo no entendia nada, toda razon se fue, y trate de mantenerme tranquilo, pero eso era imposible, y una tarde de los primeros dias de primavera la bese por primera vez, y el mundo desaparecio frente a mi para abrirse las puertas de esos ojos y dejarme entrar al paraiso verde que muchos nos han prometido pero que pocos han llegado a conocer y no quize volver a salir de ahi… Pero yo sabia que no podia ser, porque como le dije antes, alguien mas ya vivia en ese paradisiatico lugar y fui marginado hacia el mundo exterior. Fue en ese momento cuando supe que yo debia de regresar a ese paraiso de nuevo, pero esta ocasion no habria nadie mas dentro. -
- Los meses continuaron hasta que el verano nos cubrio con sus calidos brazos, y ella me mostro de nuevo las puertas del eden, para que supiera que no habia nadie mas y yo entre despacio, tratando de saborear mi camino al paraiso, y en el trayecto fue cuando me ilumine tanto que yo crei nunca apagarme y tambien crei que alguien mas se prendia al igual que yo, o al menos eso me hicieron creer… -
Yo me mantenia callado, para no interrumpir el relato de este hombre, tratando de comprender todo lo que me decia. Y prosiguio platicandome:
- Pero como toda estrella llega un momento en el que debe comenzar a extinguirse, y fue como una noticia, asi de facil inicio con este proceso, alguien mas oculto estaba, viviendo lejano pero no por esto menos peligroso, y nunca me di cuenta, hasta que el clima del eden cambio los dias soleados por dias grises, las charlas alegres por platicas indiferentes, y yo no supe que hacer frente a este cambio tan drastico, y fue cuando sin darme cuenta fui echado de la bienaventuranza, y quede lejano a ella apesar de estar a su lado, y el adios nos dijo que era el momento de separarnos. Yo intente ser feliz buscando en otros lados una entrada mas al cielo, pero solo el infierno encontraba en cada intento. Mis ojos de lluvia se llenaron, se precipitaron tan rapidos hasta que ninguna gota mas callo y solo las nubes grises se quedaron cuando despues de no lograr conseguir nada en un tiempo su imagen regreso a mi cabeza, pero lo peor de todo es que se quedo en mi corazon.
- Despues de esto, mi vida se extiguio mas rapido, hasta que no quedo nada, me converti en un hombre vacio, sin encontrar nada mas que le regresara la sonrisa al rostro, con la mirada en el piso y el sinsabor de una existencia sin ningun sentido. Pero hoy, mi apacible extraño! – grito con fuerza mientras se levantaba de la banca y yo me estremecia con sus alaridos - Hoy no se me vera nunca mas! Estoy decidido a terminar con la tristeza que me invade, con la indiferencia que me contagiaron hace tiempo! Hoy este traje negro sera mi ultima prenda en este mundo! – y se fue caminando por donde yo habia llegado, mientras la noche caia en el escenario de este dialogo y el hombre se esfumo como un fantasma en la penumbra.
Y estando en este lugar, desconcertado por la platica tan rara con este extraño, voltee hacia el infinito, y mire todas las estrellas que ya se asomaban junto con la luna y mi mente viajo hasta el fin del universo y regreso hasta aquella banca en un segundo imaginandome a aquella persona que se referia el señor del traje oscuro, pero no encontre nada mas que la noche y unas ganas irremediables de querer regresar por el camino que habia tomado, pero cuenta no me di que ya estaba perdido en un lugar desconocido, asi como aquel señor se perdio dentro de el mismo y nunca mas encontro nunca mas el camino de regreso.

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