Pesadillas y Sueños
La noche se acabo y mis ojos abri esperando que a traves de ellos cruzara el primer halo de luz matinal que me dijera que mis pesadillas habian terminado, el soñar todas las madrugadas en que te caes de un edificio puede traumar a cualquiera y mas si es la pesadilla mas real que hayas tenido en toda tu vida; cuantas veces deseaba convertirme en ave para lograr escapar por uno segundos del yugo de la gravedad y nunca chocar violentamente hacia piso de asfalto que me partia en miles de pedazos que se esparcian alrededor de una mancha carmesi, como una herida abierta en la roca que servia de soporte para muchos transeuntes, a eso quedaba reducido en mi sueño.
Despues de abrir los ojos note que el sudor frio de la noche anterior aun rondaba por mi frente, y recostado logre reaccionar ante las visiones que en la noche me azotaban convirtiendo el momento de descanso en un instante de perpetua angustia. No comprendo porque pero no deseaba salir de la cama, pero de cualquier manera tenia que aventurarme a colocar mis pies en la frialdad del piso de mi habitacion, de un cuarto de paredes amarillas que intentaban imitar la calidez de una tarde de primavera, como aquellas que ahora se veian lejanas en donde, aun siendo un niño, me dedicaba a correr en compañia de ese perro que tenia la misma edad que yo.
Pero ahora soy un hombre, un hombre que camina, el tiempo te hace reflexionar y te das cuenta que correr no siempre es el camino mas corto hacia a donde quieres ir, ademas de que puedes perderte del excelente paisaje que nos regalan los senderos caminados; y como este dia no tenia nada mejor que hacer, me decidi salir a caminar, tal vez pudiese encontrarme algo nuevo que lograse dar algo de vida a esta vida que se fue esfumando con el tiempo, se escapo por una pequeña grieta que alguien abrio sin darme cuenta.
Y mientras cerraba las puertas, un olor me tomo por asalto, no era un nuevo aroma, al contrario era un olor ya muy conocido por mi, era el perfume de alguien que alguna vez en algun momento conoci en algun lugar, pero asi como aparecio de repente, de repente huyo dejandome impregnado de su esencia. Y cuando mi nariz lo reconocio, fue como caer en un abismo otra vez, sentir el vertigo y el sudor frio corriendo por mi rostro; pero trate de ser fuerte, no dejando que esto me arruinada mi caminata, soy un hombre que disfruta andar entre las calles, descubrir nuevos atajos hacia el mismo destino y fue cuando emprendi mi viaje…
Camine y vi flores bellisimas que querian compartirme sus fragancias que se prendian de mis ropas cuando pasaba cerca de ellas, pero ninguna logro fijarse tan fuerte como aquella orquidea que deje que creciera en mi patio personal, en donde nadie mas logra entrar, pero que ella supo germinar tan prontamente que sus raices llegaron hasta lo mas hondo de esta tierra fertil. Como es que una flor te puede marcar tanto en tan poco tiempo? Fue algo que aprendi con ella, que hay cosas que la razon no te puede explicar por mas que uno busque una respuesta, pero tambien aprendi que el corazon es un loco que puede lastimar a todo, incluso a uno mismo, si la razon no interviene para frenarlo.
Continue errando, avanzando y frente a mis ojos alcanzaba a ver por los pequenios jardines de las casas y en los pequenios parques de la gran ciudad, algunas flores parecidas a la orquidea que mis sentidos extrañaban, pero solo era como un sueño repetido, asi como el que siempre tenia en las noches, o es que ahora las pesadillas me perseguirian hasta cuando hubiera luz de dia?
Recuerdo perfectamente una tarde mucho despues de que desaparecio de mi jardin, cuando la vi en medio de los matorrales de gente que se mueven como si una fuerza invicible como el viento les dictase, y entre toda esa marcha aparecio ella con sus petalos blanco violaceos danzando al compas del ruido de la enramada, con movimientos cadenciosos que atraparon de nuevo mi mirada y me volvi como una piedra, fria e inmovil frente a su presencia, solo que ella no noto a este vouyerista que la persiguio con los ojos, hasta que se perdio entre una ola de hojas secas mientras vacilaba en ir corriendo tras su fragancia como solia hacerlo cuando me llamaba lejana con un suspiro aromatizado. Pero la deje ir, a unos pasos estuve de nuevo de ella, pero no logre ir hacia donde ella iba y desgraciadamente me di cuenta que nuestros caminos no iban hacia el mismo destino.
Con esta idea en la mente he seguido, porque no hay otra forma, aunque el mundo, las situaciones, las fragancias, las texturas y las visiones siempre me hablen de ella, ya no se si es que existe alguien que me anima a buscarla o si ese mismo ser se burla de mi estado poniendome esto en mi paso, de algo estoy seguro y es que las pesadillas continuaran, y siempre seguire cayendo en ese abismo que a veces parece infinito pero que tarde o temprano tiene un fin, una limitante trazada por el suelo que ironicamente es la base de todo, pero que puede ser el fin de muchos, de aquellos que nos la pasamos soñando en volar.

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